Life Is Beautiful

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Cómo Guido convierte un campo de concentración en un juego para su hijo es doloroso y hermoso a la vez. Nunca deja que vea la cruel realidad, y lo hace con una sonrisa, con bromas, con amor. 
La vida es bella nos muestra que, incluso en las peores circunstancias, el amor es lo único que importa. 
Al final, nos damos cuenta de que Guido sí ganó el juego, ganó su propio juego: logró que su hijo nunca perdiera la esperanza. Y esa escena final, cuando el niño se reencuentra con su madre… simplemente conmovedora. 
Quédate con quien, en los peores momentos, nunca deje de decirte: ¡Buenos días, princesa! 

nicolebeeckmans@gmail.com

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